martes, 27 de diciembre de 2011

1586. Juan Vaca de Herrera compra Daganzuelo

“Poco después de su llegada a Madrid en 1586, Juan Vaca de Herrera compró una de las villas que eran vendidas en saldo por la corona. Conocida originalmente por Daganzuelo, cambiada a Daganzo de Abajo por el nuevo dueño, la villa no estaba lejos del actual Daganzo de Arriba, a unos once kilómetros al noroeste de Alcalá de Henares. Como Juan y su esposa no tenían hijos, él prodigó a la villa –con 163 vecinos a finales de la década de 1570- el cuidado y atención que podía haber dado a su descendencia. Construyó una considerable casa rodeada por un impresionante jardín; había una posada orientada hacia la casa y no muy lejos una bodega de vino, ambas pertenecientes a Juan Vaca. Plantó frutales y olivos, puso un viñedo de cincuenta y seis mil viñas, instaló un palomar, donó una reserva de grano de ochocientas fanegas de trigo a los habitantes y fundó una capilla en la iglesia parroquial con la esperanza de que sirviese de panteón familiar. El tesorero pagó la mayor parte de los impuestos de las alcabalas de la villa, y nada en la villa fue hipotecado. En su testamento, Juan Vaca ordenó que algunas pequeñas compras que había realizado en la villa fuesen vendidas, pero aparte de esto, nada “desde las piedras del río a las hojas de los árboles” iban a ser vendidos. Lamentablemente, nada queda hoy de esta villa excepto un pozo. Al final del siglo XVII la heredera era María Vaca de Ayala y Manrique, y en 1716 Leonor Vaca de Herrera era la dueña de Daganzo de Abajo, pero ella vivía en Ronda como viuda de Juan Andrés del Santísimo y Ahumado, un caballero de Calatrava y vizconde de las Torres de Luzón.”

Fragmento del libro “A network of converso families in early modern Toledo” de Linda Martz. The University of Michigan Press. Traducción de Mariano Fernández.


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